domingo, 23 de febrero de 2014

Ilusiones y desilusiones.

Quizás tengan razón, quizás la tenga yo... No lo sé. Puede que seas malo para mí, pero sin embargo, necesitaba ilusión en mi vida. Después de tanto tiempo caminando sin saber a dónde, después de tantos besos desperdiciados, después de besar por besar, acariciar por acariciar, después de hacer las cosas sin motivos, de no estar emocionada por falta de emoción. Así, después de tanto y tanto, me vuelve loca la idea de estar ilsuionada. Puede que, como hace tiempo que no encuentro a alguien por quien realmente pueda sentir algo, no quiera quitarte de mi cabeza. Puede que no deje salir la realidad de mi cabeza por el sentimiento de ilusión, porque no sé cuánto tiempo pasará hasta volver a encontrar a alguien que de verdad me guste, que me encante. ¿Puede que gane el sentimiento a la lógica? Toda mi vida me he guíado por sentimientos, rechazando los pensamientos que los contradecían, pero ¿cuál es la opción correcta? Quizás no me importa pasarlo mal en un futuro por tener el sentimiento en el presente de que hay una persona que me puede llenar. Tal vez prefiero vivir sintiendo que hay alguien y, puede que, pasarlo mal en un futuro que vivir sintiéndome vacía y seguir regalando besos sin sabor, sin sentimiento, sin sentido.

sábado, 15 de febrero de 2014

Te recuerdo en todo momento.

Espero que no te enfade el hecho de que no esté tan pendiente de llevarte unas flores, sinceramente no pienso que tú estés en un cementerio, sino que lo que pienso es que tú estás en cada uno de nosotros. Tu alma, la parte que vive de ti está en nosotros, en cada pensamiento, en cada recuerdo, en cada sentimiento... 
De todas formas te pido perdón, papá. Sé que tú piensas igual que yo, no quiero que pienses que me olvido de ti por esos pequeños detalles, siempre estás en mi pensamiento y sobretodo, siempre estás en mi corazón. No siempre quien te lleva flores se acuerda más de ti, ¿recuerdas? "aunque yo no llore, te aseguro que lo estaré pasando peor que muchos que sí que lloraran". Te aseguro que siempre te llevo conmigo.

Te quiero, papá. 
Espero que me escuches cuando te pienso. Sólo quería recordarte que te quiero, decirte que he pensado, como siempre, mucho en ti. A veces, imagino que vuelves, imagino que estás aquí otra vez. Me rompe el alma pensar que no te voy a volver, que sólo voy a vivir de recuerdos, recuerdos maravillosos, pero recuerdos al fin y al cabo. Estaría encantada de tener recuerdos nuevos, de formarlos en los que tú aparecieses. Tras pensar en lo dura que es la idea de que no te volveré a ver, no me salen casi palabras, sólo salen sentimientos, el sentimiento de impotencia, de no poder hacer nada. Sin embargo, te prometo que no voy a olvidar de ti, nunca papá, nunca. Te lo juro, tú siempre estarás aquí conmigo y no dejaré de hablar de ti, con este orgullo que me llena la mirada. Recuerdo cuando te reías de mi música, ahora cada una de las canciones de las que te reíste me recuerdan a ti, asique gracias por hacerlo, gracias por todos los recuerdos que me has dado, que son lo que me alimenta. Gracias por todo lo que me diste, gracias por todo lo que hiciste por mí, gracias por todo lo que me enseñaste, gracias por hacerme reír, gracias por quererme, gracias por todo, papá. Y gracias a esta vida porque creo que el mejor favor que me ha hecho y me hará es haber coincidido contigo. Te quiero mucho, papá y nunca te olvidaré.

miércoles, 22 de enero de 2014

Carta para un padre, para el mejor padre.

Espero que no pienses que te he olvidado, papá.  Te llevo siempre conmigo. No sé si ahí, donde quiera que estés, puedes verme o leer lo que te escribo u oir mis pensamientos cuando van dirigidos hacia ti. Confío en que sí, si no estoy perdida. Así que esta es otra carta para ti, papá. Ya ves que estoy estudiando, no he podido entrar en psicología, pero lo seguiré intentando. Te digo esto porque quiero que sepas que me da ánimo tu recuerdo, quiero que recuerdes que yo te echo mucho de menos y que intentaré ser tan increíble como eras tú. Probablemente, aún me quede mucho para poder serlo, pero voy aprendiendo de tu bondad y tu paciencia, de tu tranquilidad. Eras estupendo, papá. Fuiste un padre, un amigo y una persona excepcional. No habrá nunca nadie comparable a ti...
Eres mi fuente de inspiración, quiero decirte que siempre te llevaré conmigo. Te fuiste y, ahora, no soy capaz de asumirlo. ¿Pero cómo voy a asumir que ya nunca más volveré a oírte reir, que nunca más volveré a ver tu carita, que nunca más podremos hablar? Yo sigo hablándote, esto es una muestra de que me comunico contigo. Quizás tú no puedas contestarme, pero espero que recibas el mensaje: te quiero. 
Cuando te fuiste, yo le pedí a Dios que trajese, que llegaras a casa y contases una anécdota de algo que te hubiese pasado, y preguntases "¿Y a vosotras qué os pasa? ¿Qué ha pasado aquí?" y te lo contásemos y todo fuese una confusión. Al paso de los días, los meses y los años, me he dado cuenta de que no ha sido así. Que tú te has ido. Bueno, no te has ido porque quisieras, sino que te han llevado. Y no soy consciente realmente de lo que eso significa. Por eso, no suelo pensarlo... No suelo pensar qué significa realmente que te hayas ido, porque eso implica no volverte a ver. A veces creo en Dios, tan sólo porque tengo la esperanza de volver a verte alguna vez. Volver a ver la cara que ponías cuando mirabas al Sol, tu postua con los brazos en la cintura, una pierna flexionada y la otra normal, volver a escucharte hablar... Si te soy sincera, papá casi no me acuerdo de tu voz, me resulta muy difícil recordarla. De hecho, en cuanto acabe de escribir, voy a ver alguna entrevista en la que salgas hablando. Quiero oirte otra vez, papá. Quiero que veas que Iosune ahora está cada vez más preciosa, al igual que mamá, y que ahora está estudiando. Ha dejado el trabajo, que la explotaba y ahora está estudiando. Quiero que lo veas, y espero que todo lo que estés viendo, te guste. Espero no estar haciendo algo que te moleste. Sé que confiabas en mí. Quizás en algunas cosas te haya fallado, lo siento si lo he hecho. Lo siento si alguna vez te había hecho daño. 
Sé que antes de pasara, leíste el mensaje que te envió mamá. Era precioso. Quiero que sepas que ojalá te hubiera dicho algo así, ojalá lo último que te hubiese dicho fuese que te quiero. No recuerdo qué fue lo último que te dije, no lo recuerdo. De todas formas, sabes que te quiero, desde siempre. De toda la vida. Y que los momentos vividos fueron lo mejor. 
Recuerdo cuando bajabas por las noches a comer pan con queso, recuerdo que también bajabas y te comías un montón de galletas cuando éramos pequeñas, para nosotras eras "el monstruo de las galletas". Tengo en mi mente los momentos en los que jugábamos a pegarnos en el sofá, o con la pelota, o a ver quién cogía el mando. Que sepas que cuando empezábamos a jugar a ver quién cogía el mando, ya no me interesaba el mando, sino el juego contigo. Me acuerdo de la "euroball". La verdad es que, sin darme cuenta, de repente he visto que tengo un pequeño gesto de sonrisa. Papá, esto es lo que me da tu recuerdo, una sonrisa, porque fuiste estupendo.
Nos divertíamos muchísimo juntos. Sé que nadie será para mí como tú. 

Que te quede muy claro, Eres irreemplazable. Te quiero y siempre te llevaré dentro de mí, siempre te llevaré conmigo.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Síndrome de mimosa.

Hay días en los que se necesita un abrazo. Días en los que, aunque haya gente a tu alrededor, te sientes solo. Hoy es uno de esos días en los que sólo necesitas una caricia, un beso, un abrazo, cualquier muestra de cariño físico puede servir para hacerte sentir mejor. Creo que hoy sólo necesito un poquitito de cariño.
Tengo síndrome de mimosa.

lunes, 2 de diciembre de 2013

En honor a dos grandes.

Hoy es una de esas típicas noches de domingo, una de esas noches de reflexión y recuerdos. Y he recordado que antes tuve algo que ya no está, algo por lo que realmente merece la pena estar triste. He recordado un maravilloso, simpático y buen abuelo. He recordado al mejor padre del mundo, a un padre sabio, cariñoso, simpático, bueno, agradable. Es bueno recordar, aunque te haga llorar. Lo normal es llorar y estar triste cuando recuerdas las cosas estupendas que tuviste en tu vida, que de repente ya no están. Tanto mi padre como mi abuelo eran felicidad pura, estar con ellos era motivo de sonrisa siempre. Estoy triste porque los echo de menos y echo de menos los momentos felices que viví a su lado. ¿Es malo estar triste por esto? Por supuesto que no. Estar triste por la pérdida o falta de personas tan importantes no es malo, sino que es señal de que fui feliz con ellos, de que fueron increíbles y de que me gustaría seguir teniéndolos en mi vida. Ellos aún siguen en mi memoria, y sobretodo siguen en mi corazón. Pero no siguen por un tiempo, estarán aquí siempre. Mi abuelo, mi segundo padre, con sus frases típicas como "pues ya no vas", sus juegos de la playa, sus castillos de arena, su sonrisa, sus canciones... Ese maravilloso hombre que se dejaba hacer de todo por sus nietas para que ellas se lo pasaran bien, que las hacía reír, que las llevaba de vacaciones, que las mimaba y amaba. Abuelo, yo también te amo. Mi abuelo que se aferró a la vida con todos sus medios para poder compartir con nosotros un poco de tiempo más. Ojalá pudieses leer que te quiero mucho, abu, y que me gustaba que me llamaran "Bititiña" en tu honor, que me gustaba aquel juego al que jugábamos en el que Iosune era la profesora y tú y yo éramos los alumnos, tú eras el malo de la clase y, cuando se daba la vuelta, escribías en la pizarra "cabrita". Todo eso lo llevo en el corazón, muy bien guardado para nunca perderlo, de vez en cuando saco esos recuerdos para contemplar el amor y calor que llevan consigo, y es tanta la intesidad que por mucho que lo intento no logro describir realmente lo que siento. Te quiero. Mi padre, otra de las mejores cosas que he tenido en la vida. Era un hombre agradable, bueno, inteligente, sabio, deportista, educado... ¿Cómo describo yo a mi propio padre? Si para mí es lo mejor de lo mejor. Sé que ya lo he dicho cientos de veces, pero no me importa repetir una verdad si es tan cierta y tan bonita: estoy orgullosa de ser su hija, estoy orgullosa de mi padre. Me encanta parecerme a él. Para mí, mi padre era todo virtudes, no me enseñó todo lo que sabía pero estoy realmente segura de que él quería. Yo con mi padre congeniaba de manera perfecta, nos hacían gracia las mismas cosas, nos gustaban los mismos juegos... Admiraba tanto a mi padre que sólo quería que él estuviese orgulloso de mí, quería que me mirase y se sintiera orgulloso, al igual que yo me siento orgullosa de él. No me paso los días pensando en la forma en la que mi padre se fue, sino en la forma en la que estuvo. Sólo me salen buenas palabras cuando pienso en él, y todas las que escribo no sale de mi mente en estos momentos, sino de mi corazón. Es allí donde realmente guardo las cosas amadas, las cosas importantes. Y, cuando escribo estas palabras, pienso que igual se quedan cortas. Papá, realmente estoy orgullosa de ti y de todas las cosas que hiciste, en ti destacaba la bondad para la gente que te conocía, pero para mí eso no es lo mejor que tenías, todo era bueno en ti. Todas tus palabras. Tengo una conversación grabada en mi mente en la que Iosune te preguntaba si en el caso de que ella muriese, tú llorarías, y tú le dijiste algo así como "no sé si lloraría, pero te aseguro que lo pasaría peor que otras personas que sí llorarían". A esto te tengo que decir que soy una floja, papá, yo sí lloro, pero ya sabes cómo soy... Papá, recuerdo sobretodo el último verano, a veces se me vienen imágenes a la cabeza de esas últimas vacaciones en las que yo, yendo de lista, hice que nos perdiésemos por Lisboa. Recuerdo tal cual cómo ibas vestido: tu camiseta verde y los pantallones y "chancletas" rojas. Recuerdo que me metía contigo en esas vacaciones porque "ibas vestido de la bandera de Portugal" y, un día de esas mismas vacaciones, yo te llamaba "lechuguín" por ir entero vestido de verde. Te juro que, a pesar de estar triste pensando en esos recuerdos y en que no vas a volver a pasarme el brazo por encima del hombro mientras caminamos, estoy sonriendo. Recuerdo también que nos reímos juntos, papá, que nos reíamos mucho. Tú eras como yo, nos llevábamos tan bien... No solías mostrar tus sentimientos, sin embargo, no hacía falta. El cariño que no solías dar en forma de abrazos, lo dabas con tu mirada y con tus palabras. Papá, aprendí tanto de ti y nos reíamos tanto juntos... Me sentía muy bien estando contigo, no iba a hacer deporte contigo porque yo soy un poco vaga, pero me gustaba caminar contigo, hablar contigo, bromear. Papá, eras y sigues siendo muy importante para mí, un auténtico ejemplo a seguir. Manuel Murillo Tena te quiero.Dos personas tan bellas, tan increíbles, nunca podrán ser sustituídas por nadie. Para mí no habrá nadie como vosotros. Mi padre y mi abuelo, realmente sois especiales.Concluyo diciendo, señores, que si algún día me ven llorando no estoy triste por algo que nunca he tenido, sino porque una vez tuve algo tan increíble que es imposible que lo vuelva a tener. Mi mejor consejo nunca dado: disfrutad de lo que tenéis ahora porque, desgraciadamente, algún día lo echaréis de menos. Estas son las personas que más os quieren y son las personas a las que más queréis. No perdáis el tiempo en pijadas, compratid el amor verdadero, que es el amor que la familia os da.