martes, 30 de mayo de 2017

Abril de nadie



Amabas como lo haría un niño,
con toda la inocencia del mundo,
como si nunca fuese a doler,
como si fuese algo nuevo y eterno.

Contigo,
fui más yo que con cualquiera.

Sólo tu olor me hacía sentir en casa,
estando en cualquier lugar del mundo,
sólo tu abrazo y sentía que estaba donde quería estar.

Contigo aprendí que al paraíso
no se llega en una noche.

Tenía al amor durmiendo en mi cama,
y no me di cuenta de que se estaba yendo. 
Hasta que se despidió.

Hoy tengo ganas, 
y no sé de qué.

Hoy me arrepiento
de haberte llevado a aquel tren.

Hoy me encuentro tus cosas por la habitación
y siento que son trozos de mi corazón
desangrándose en el suelo.

Estuve esperando fuera de la estación,
con el coche arrancado
por si te arrepentías.

Todavía tenía tus últimos besos
en la garganta.

Quería que si mirabas a atrás,
me vieses.
Con ganas de ir contigo,
sin importar el destino.

Fui yo,
te dejé marchar.
No intenté detenerte,
me asustaba fracasar.

Hoy ya sé que fracasé,
te perdí.

viernes, 17 de marzo de 2017

Feliz pasado mañana.

No puedo esperar para echarte de menos.
Aunque todos los días estés aquí,
y quien diga lo contrario, miente.

Tengo casi diecisiete veranos en la memoria,
los documentales y la vuelta ciclista.

Si hoy estuvieras aquí,
al ver mi pelo te saldría esa medio sonrisa
que solías poner.

Sigue ardiendo el bosque,
eso también me recuerda a ti.
Los incendios, cuando volvías de madrugada.

El olor a humo,
el Land Rover verde,
el bosque, el flamenco, Portugal...

Fue hace cinco años
y parece que ha pasado un milenio.

Aunque la herida sigue igual,
y la casa ya no es hogar.
La vida es diferente desde que no estás.

Nada es lo mismo.
Ese escritorio en el que pasabas las noches
ahora está cogiendo polvo.

Hemos huido de los recuerdos,
como en Navidad.

Estábamos las tres solas en un bar,
hemos sido más fuertes otras veces,
corrimos a casa a llorar.

Otras veces, te hemos echado de menos
en silencio, sin decir nada
para no minar las sonrisas de las otras dos.

Sigues siendo mi héroe,
mi mejor recuerdo.

Mi ejemplo a seguir.
Feliz día,
me adelanto porque me apetece,
porque no me aguanto,
y porque lo mereces.

Porque estoy orgullosa,
porque te echo de menos
y quiero expresar estos sentimientos.




domingo, 28 de agosto de 2016

Dramundo.

Propongo un brindis
por cada una de las personas
que me hizo daño.
Las heridas son billetes a la madurez.

A todos los que han abierto mis ojos
ante la vida,
que me mostraron las escenas censuradas.
Lo que nadie quiere ver.

Que todo lo que construimos
da sombra,
no hay nada tan natural
como la oscuridad.

Al crecer he aprendido
que si el mundo es un jardín,
hay más zarzas que flores.
Que la vida es corta, dura.

En nuestro caso
es al revés,
las mariposas no vuelan felices
y la vida las vuelve gusanos,

Que la muerte
siempre te acompaña,
está en cada movimiento,
en cada paso que das.

Que hay abrazos
que son intentos de arrancarte la piel.
Gente que nace con espinas
e intención de clavártelas.

He aprendido
que tienes que apretar el puño,
que tienes que pisar fuerte
y llorar en casa.

Que quien nunca te va a fallar
está dentro de las cuatro paredes
que forman tu casa.
Yo tengo el amor acostado en mi cama.

Siempre hay días grises,
límpiate las lágrimas
y sal a la calle.
Sonríe.

Ríete,
una carcajada puede doler más
que un ojo morado.
Sé fuerte.


Lucha contra el mundo que te daña,
nadie sabe de lo que eres capaz. 

Ni siquiera tú mismo.

miércoles, 13 de julio de 2016

La mujer más bonita del mundo.

Te escribo para decirte
que eres preciosa.

Para agradecerte
que todos los días
nos dediques
la sonrisa que describió Duchenne.

A pesar de las tormentas,
de todo lo que llueves
en la habitación más fría de la casa,
la tuya.

El transcurso del tiempo
te dibuja experiencia
en forma de arrugas,
sólo te favorece.

Tus abrazos saben,
cada vez más,
a verano,
a mar.

Deja de cargar tus espaldas
con preocupaciones,
mamá,
tus pies están hechos para bailar.

Para seguir adelante.
El miedo es sólo una sombra
que todos llevamos detrás,
que nada sea piedra en tu camino.

Mamá:
La amapola más bonita
y más salvaje
de todas las primaveras de la historia.

Mamá,
la flor que encuentra
la felicidad en la sonrisa
de quienes la rodean.

Tú, que has sido,
el único pilar
para sostener este castillo.
Entiende que también eres la reina.

Entiende que la felicidad
está en ti misma,
y, cuando quieras,
la puedes vestir en tu piel.

Entiende que también
estamos aquí para ti,
que tu alegría 
es nuestra alegría.

Entiende que tu abrazo
es incomparable 
al de cualquier ser humano.
Que siempre serás la primera, lo primero.




Mamá, te quiero.
Y no culpo a nadie de quererte 
porque cada gramo de ti aporta alegría.

sábado, 4 de junio de 2016

Ciégate.

Vengo a contarte 
las tormentas que, a veces,
llueven en mi habitación.
A confesar dónde guardo los rotos.

Tus rotos. 

Te abandoné,
y cada poro de mi piel
gritaba que te echaba de menos.
Pero no pude evitar sonreír.

Vengo a contarte
que no toda la culpa fue mía.
Que me fui,
pero ya te había avisado cien veces.

Me cansé
de no ser lo primero,
de la soledad que guardas
dentro de todos esos abrazos.

Lo siento.

Yo era un bosque ahogado.
Vino otro corazón
vendiendo verano,
y cogí la primera autovía.

Nunca dejé de mirar atrás,
por muy lejos que te hubiera dejado.

Nuestros pies se rozaron,
y se espantaron las nubes.
Me eché a caminar en otra dirección,
sin ti.

Antes de que volvieras
regalando flores,
ofreciendo tu paraíso.
Antes, otro me ofreció, y yo lo cogí.

Esto es lo que guardo
detrás de mis ojos,
lo que oculta mi sonrisa,
lo que lloro.

Ciégate, véndate los ojos.
Porque sé que no quieres verlo,
y no quiero enseñártelo.

Así que esta soy yo,
llena de frío y vacíos.
No mires qué más hay detrás,
esto es lo que te ofrezco,

Vuelvo rota,
para que me cosas a besos.
Para que nos sigamos queriendo.

Lo siento, 
ahora lo sé:

sólo tú puedes llenarme los huecos.















martes, 31 de mayo de 2016

Maletas y salud.

Aún hay cosas de mí que no sabes
y cosas que no te gustaría saber.

Que de madrugada, y a cielo abierto,
puedo contarle mis guerras
a todo el que quiera escucharlas.

Que otros han tenido mi corazón
en sus manos,
y lo han dejado medio podrido.

Desde entonces,
pensaba que sólo podría amar
con la parte restante.

Hasta que una noche volviste,
tal y como lo haría cualquier otro fantasma.

Me besaste las heridas con las manos
y el olor de tu jersey gritaba
"si me abrazas, vas a dejar de sangrar".

Te regalé todas mis horas a oscuras,
incluso cuando tú no estabas.

Reconozco que tuve miedo
de enfrentarme yo sola
a los monstruos que habitaban mi armario.

A distancia es difícil traer paz
a un dormitorio.

Pero llenaste la maleta de amor y ropa interior,
cuando escuché el timbre
supe que la felicidad llamaba a mi puerta.

Llegaste un abril y en mi casa dejó de llover.

No sé si fui la salida
o la entrada de otra vida.
Pero prometo dar todo de mí.

Sólo quiero salud, porque todo el tiempo es poco contigo.

Salud, que vamos a bebernos los días
para que no sepan amargos.






"Bienvenido al Norte,
nos iremos sin decir adiós."
Mäbu