domingo, 8 de febrero de 2015

Por esta misma razón.

Ojalá tuviera valor para contarte que,
a través de mi ventana, las horas pasan lento,
y que estas pacientes y frías calles están deseando verte caminar...
También temo decirte que, cada noche, 
justo en ese instante en el que tú te duermes, 
a mí se me apaga la luz.
Se me acaba el día, como en el "adiós" de cada llamada.
Voy a callarme que desearía tenerte a mi lado, 
que mi sofá se ve triste desde que no se te ve a ti, 
que tu sonrisa fue mi mayor ilusión.
Tu sonrisa era la mía.
Podría decirte que pienso que el mejor despertar es a tu lado, 
y que con tu voz suenan bonitas todas las palabras.
Me encantaría que supieses que no hay nada más irresistible que tu espalda, 
y que no existe nada ni nadie
capaz de hacerme sonreír con tanta facilidad.
No te voy a confesar tampoco que, cada vez que me dices algo bonito, 
me matan las ganas de salir a buscarte.

Aunque me muera de ganas, 
no voy a mencionarte que me has vuelto completamente loca.

No voy a declarar que te quiero, por esta misma razón: porque te quiero.






jueves, 5 de febrero de 2015

Me he pasado noches enteras pensando en cómo será tu espalda.
No sé cuánto tiempo he estado acariciándote,
intentando intuir cómo es tu piel...
No podría contar las veces que he contenido las ganas de besarte,
y lo peor es que las ganas aumentan cada segundo que paso contigo.
En este momento no dejo de pensar en el brillo de tus ojos,
en la curvatura de tus pestañas, en la forma casi perfecta de tus labios
y en el color de tu piel.
¿Y quieres que te diga algo? Me encanta.
Me encanta que pasen las horas a velocidad de minutos
cuando estamos juntos, y que me acaricies.
Me encanta cuando te mueves disimuladamente por no decirme que
mi pelo te está haciendo cosquillas en la cara,
y aún más me encanta cuando me abrazas,
simulando que no lo habías planeado, que era algo improvisado;
como si hubieras dado justo con la postura perfecta para abrazarme.


sábado, 24 de enero de 2015

La normalidad tiene un aspecto triste.

Te has ido y todo ha vuelto a ser como siempre,
todo ha vuelto a ser normal...
Sin embargo, ahora la normalidad tiene un aspecto triste.

miércoles, 21 de enero de 2015

Típico pero sincero: te echo de menos.

No puedo evitar quedarme paralizada al oír tu voz.
Se me acelera el corazón, y en la garganta se forma un nudo.
Porque no quiero perderte, ni tampoco que me olvides.
Aunque lo veo como algo inevitable.
Ojalá encontrase la forma de permanecer en ti.
Pero con mi mala suerte y tu dulzura,
estoy completamente segura de que te enamorará alguien
y no seré yo.

¿Cómo voy a dejar que se pierda algo tan bonito?
Con lo complicado que es encontrar a alguien
que me haga sentir como me haces sentir tú.
Para una vez que la suerte me da una oportunidad,
no quiero fallarle.

No dejo de pensar en ti.
No puedo... Tampoco quiero.
Aunque siento que voy a salir hecha pedazos.
Porque estaba viviendo un sueño,
sin querer ser consciente de que iba  a despertar.
Pensando, como ahora deseo todas las noches,
que al amanecer estarías a mi lado.

Y, ahora, no dejo de torturarme
pensando en si existirá siquiera otra madrugada contigo,
y en la lejanía de esta.
No dejo de envidiar a esa chica desconocida que, un día cualquiera,
se pondrá tu sudadera de color vino
y te rozará la espalda...

Ojalá tuviese valor para decirte que, como bien dices tú,
"nadie te va a besar como yo."

Ojalá leyeses este típico pero totalmente sincero "te echo de menos".

Ojalá estuvieras aquí ahora mismo.



domingo, 11 de enero de 2015

La magia no está en los besos.

La magia no está en los besos.
La magia no se ve, sólo se siente.
La magia está en el deseo contenido,
en las caricias, en las ganas...
Los momentos antes de un beso,
los latidos fuertes y a toda velocidad.
Esa mezcla entre el sentimiento del placer de la liberación de un impulso
y el nerviosismo, el miedo al rechazo.
Nada jamás se podrá comparar con un abrazo fuerte,
con un abrazo lleno de ganas.
Sólo el primer beso será el especial,
a partir de ese momento, será la forma más usada para demostrar cariño.
A partir de ese beso,
reemplazaremos las caricias que nos hacen estremecer,
los cálidos abrazos con los que mostramos las ganas de acercarnos,
las sonrisas que dicen "quiero conocer tus labios",
esas dulces miradas llenas de cariño y deseo
y los intentos disimulados de tocarnos las manos
por besos.

¿Acaso hay algo más intenso que esto? 
¿Por qué besar cuando podemos sentir algo tan especial antes? ¿Por qué tanta prisa?

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Una gran parte de mí.

Ellos son los que me conocen y saben lo que necesito en cada momento y cómo me siento, los que preocupan de mí realmente... Son amor puro...
Me siento tan lejos de ellos, que sólo quiero que ellos deseen, tanto como yo, que volvamos a juntarnos todos,
Son algo muy importante, como una parte de mí y si me pasa algo importante, les llamo antes que a nadie. No cambiaría los momentos que paso cuando estoy con ellos por nada, absolutamente nada del mundo,
Por esos recuerdos de cuando nos juntamos todos, las risas que nos echamos, las borracheras, los llantos, las historias que nos contamos, los vaciles.... Porque son vaciles para reírnos todos, no para que unos se rían de otros... Nunca hacen daño, de hecho, confieso que me divierte que me vacilen, porque esos pequeños detalles, son los que más echo de menos.
Y si tengo un problema dan la cara por mí, y si me meto un problema me llaman tonta. Pero no un tonta que duele, es un tonta como "es que sabías lo que había y has hecho esto otra vez".
Son como una familia para mí, aunque a veces nos aburramos o no sepamos que hacer, cuando nos juntamos todos hablamos hasta que nos cierran el bar... Y luego buscamos donde ir para hablar...
Son personas que están y han estado siempre en los peores momentos conmigo, y han formado parte de los mejores momentos.
Sobretodo mis niñas. Ellas son parte de mí y, la verdad, si no hubieran estado, igual que en los demás importantes momentos de mi vida, me hubiese sentido incompleta.

Jamás os cambiaría por nada. Sois lo mejor.